jueves, abril 06, 2006

MILAN KUNDERA Y LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER
Nunca dormía con las demás amantes........Por eso se sorprendio tanto cuando se despertó y Teresa cogia con fuerza su mano. La miraba y no podia entender que había pasado. Se acordaba de las horas que acababan de pasar y le parecía que de ellas se desprendía el perfume de quién sabe que felicidad desconocida.
Desde entonces los dos disfrutaban durmiendo juntos. Diría casi que el objetivo del acto amoroso no era para ellos el placer sino el sueño que venía despues de aquel. Ella, en particular, no podía dormir sin él. Cuando alguna vez se quedaba sola en su piso alquilado (que iba convirtiendose cada vez mas en una simple tapadera), no podia conciliar el sueño en toda la noche. En sus brazos se dormía para más excitada que estuviera. El le susurraba al oído historias que inventaba para ella, cosas sin sentido, palabras que repetía monótonamente, consoladoras o chistosas. Aquellas palabras se convertían en visiones confusas que la transportaban hasta el primer sueño. Tenía el sueño de ella totalmente en su poder y ella se dormía en el instante que él elegía. (...)
Tomás se decía: hacer el amor con una mujer y dormir con una mujer son dos pasiones no solo distintas sino contradictorias. El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación a una única mujer).