
Una larga fila: cada pasajero llevaba, bajo el brazo, la almohada donde habia dormido la noche anterior.
Las almohadas iban pasando a través de una máquina de leía los sueños.
Era una máquina detectora de sueños peligrosos para el orden público.
Lee, mira y escucha sentimientos de la autora a través de otras miradas y voces
1 Comments:
Ou yeeeeeah
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